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Los inmortales

La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso.
Entre los inmortales, en cambio, cada acto y cada pensamiento es el eco de otros que en el pasado le antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario.
Lo grave, lo único, lo fugáz no rige para los Inmortales.

2 ~comentario|s|~:

Carla Débora a dit…

admiré tu escrito!

Saludos linda

Daniel a dit…

Una hermosura tu escrito!!!
Me añado a tus palabras...

Un abrazo.
Dani..